28 de mayo, Día Nacional de la Nutrición

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¿Por qué rechazamos las dietas milagro?

El 28 de mayo se celebró el día Nacional de la Nutrición, que organiza la FESNAD, Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética. Este año, bajo el lema “Tu dieta es tu vida ¡cuídala!”, la FESNAD quiere lanzar un mensaje a la población en general de lo importante que es seguir una equilibrada combinada con ejercicio físico, pero sobre todo poner de manifiesto los grandes perjuicios, riesgos y efectos para nuestra salud física y psíquica que conllevan las llamadas “dietas milagros”.

La FESNAD advierte que las “dietas milagro” y las fórmulas mágicas para perder peso NO EXISTEN y que la única forma de perder y mantener un peso adecuado es siguiendo las recomendaciones que los especialistas en nutrición debidamente cualificados hacen de forma individualizada.

Según la Organización Mundial de la Salud, la obesidad es uno de los factores que más influye en el riesgo de padecer enfermedades y morir prematuramente). En España se estima que aproximadamente 3 de cada 10 niños y 2 de cada 10 adultos padecen un exceso de peso. No es de extrañar, por tanto, que la sociedad actual quiera adelgazar.

Según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición(SEEN) y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), uno de cada cuatro españoles quiere perder peso, no obstante, nos mantenemos sedentarios y nos movemos poco en el día a día. España es, en este sentido, uno de los países más sedentarios de la Unión Europea. Así, somos capaces de “torturarnos” no comiendo o comiendo durante días un solo alimento o pasando mucha hambre y no somos capaces de adoptar hábitos saludables a largo plazo que requieren un menor esfuerzo y permiten alcanzar un mayor beneficio para nuestra salud.


  

¿Qué son las dietas milagro?

Las dietas milagro son aquellas que usan estrategias variadas y argumentos pseudo-científicos para convencer de sus bondades. Se caracterizan por ser muy restrictivas en energía y desequilibradas en algunos nutrientes y por el hecho de excluir de la dieta numerosos alimentos necesarios para el organismo.

Son carentes de rigor científico, prometen adelgazar sin esfuerzo y se ayudan de una amplísima difusión publicitaria, que esconde grandes intereses económicos para convencer a la población de que esta “nueva, mágica, revolucionaria y famosa dieta” va a mejorar su imagen rápidamente y sin esfuerzo.

Existen empresas que se dedican a hacer dietas con el acompañamiento de una serie de unos nada baratos “productos milagrosos” (suplementos dietéticos). Ninguno de los suplementos dietéticos sometidos a un estudio científico serio, es efectivo para perder peso, y que algunos de ellos, además, podrían ser perjudiciales para la salud. Un reciente estudio llevado a cabo en negocios españoles especializados en tratamientos de adelgazamiento y estética corporal concluye que el 46% de ellos propone tratamientos con “productos estrella”, uno de cada tres plantea pérdidas de peso poco saludables y en más del 30% los clientes no son atendidos ni por médicos ni por expertos en nutrición.


  

Grupos de dietas milagro

De forma general, las llamadas dietas milagro se pueden clasificar en tres grandes grupos, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición:

a) Dietas hipocalóricas desequilibradas: en estas se incluyen la dieta de la Clínica Mayo, dieta toma la mitad, dieta Gourmet, dieta Cero. Estas dietas provocan un efecto rebote que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular, existiendo una adaptación metabólica a la disminución drástica de la ingesta energética, que se caracteriza fundamentalmente por una disminución del gastoenergético.

Estos regímenes suelen ser monótonos, además de presentar déficit en nutrientes, sobre todo si se prolongan por largos períodos de tiempo.

b) Dietas disociativas: dieta de Hay o Disociada, régimen de Shelton, dieta Hollywood, dieta de Montignac, Antidieta, etc.Se basan en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones. No limitan la ingesta de alimentos energéticos, sino que pretenden impedir su aprovechamiento como sustrato energético con la disociación.

c) Dietas excluyentes: se basan en eliminar de la dieta algún nutriente. Estas dietas pueden ser:

  • Ricas en hidratos de carbono y sin lípidos y proteínas, como la del Dr. Prittikin y la dieta del Dr. Haas.
  • Ricas en proteínas y sin hidratos de carbono: de Scardale, de los Astronautas, de Hollywood y la dieta de la Proteína Líquida. Producen una sobrecarga renal y hepática muy importante.
  • Ricas en grasa: de Atkins, de Lutz. Se conocen como dietas cetogénicas. Pueden ser muy peligrosas para la salud, y producen graves alteraciones en el metabolismo (acidosis, cetosis, aumento de colesterol sanguíneo, etc.).

En la página web de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición se ofrece un análisis completo de muchas de estas dietas milagro. También hay un test para verificar si su dieta es correcta.
 


  

Riesgos para la Salud

Estas dietas constituyen un riesgo para la salud, ya que pueden:

  • Agravar el riesgo metabólico de las personas.
  • Provocar desnutriciones por pérdida de proteínas y déficit de vitaminas y minerales.
  • Desencadenar trastornos del comportamiento alimentario (anorexia y bulimia), a veces de mayor gravedad que el exceso de peso que se pretendía corregir.
  • Producir efectos psicológicos negativos.
  • Favorecer el efecto rebote.

  

¿Por qué se recupera peso?

La FESNAD detalla tres aspectos que podrían explicar este fenómeno:

1- Una vez se abandona la dieta milagro, nuestro organismo pone en marcha mecanismos fisiológicos para compensar el periodo de restricción que se ha sufrido. La persona come más, lo que provoca una recuperación mayor del peso perdido.

2- Durante el periodo que se está realizando la dieta milagro, nuestro organismo reacciona rápidamente y como mecanismo de defensa disminuye el metabolismo para intentar gastar menos y contrarrestar esa deficiencia energética. Por tanto cuando volvemos a la dieta habitual el metabolismo ha disminuido (se gasta menos), se come más y se recupera más peso del que se ha perdido y con mucha más facilidad.

3- El peso perdido en tan corto espacio de tiempo se debe principalmente a la pérdida de agua y glucógeno, manteniéndose los depósitos de grasa corporal, que son los que realmente importan cuando se quiere perder peso y mejorar la imagen corporal.


  

Recomendaciones

La formación de buenos hábitos alimentarios es un excelente instrumento para prevenir enfermedades y promover la salud en la población.

Podemos alimentarnos mejor incorporando una amplia variedad de alimentos a nuestra dieta diaria y semanal, porque no existen alimentos buenos ni malos, ni un alimento que contenga todos los nutrientes esenciales para nuestro organismo. Para gozar de buena salud necesitamos de todos ellos, pero también en la cantidad adecuada para controlar nuestro peso corporal:

  • Diariamente debemos consumir cereales (preferiblemente integrales) y patatas, hortalizas, frutas, leche y derivados lácteos (preferiblemente desnatados) y aceite de oliva.

  • Varias veces a la semana legumbres, frutos secos, pescados, huevos y carnes magras.

  • Se aconseja moderar el consumo de carnes grasas, pastelería, bollería, azúcares y bebidas refrescantes.

  • Es importante mantener una buena hidratación tomando como mínimo 2 litros de agua al día.

  • Estas recomendaciones se complementan con el consejo de practicar diariamente ejercicio físico moderado y ajustar la ingesta de alimentos de acuerdo al nivel de actividad habitual, para mantener el peso corporal en niveles deseables.

  • Todos estos consejos los podemos llevar a la práctica siguiendo una “DIETA de ESTILO MEDITERRANEO”, la cual posee beneficios científicamente probados que se han relacionado con la mejora del perfil lipídico (aumenta el colesterol bueno y reduce el malo). Además es rica en fibra y antioxidantes.

  • Se recomienda realizar como mínimo cuatro o cinco comidas al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena. Conviene no olvidar el desayuno, porque nos ayudará a lograr un adecuado rendimiento físico e intelectual.